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La semana pasada los países miembros de la Alianza del Pacífico se reunieron en Paracas a revisar los avances y perspectivas de la misma. La sola presencia de los presidentes de cada uno de los países ha confirmado que no se trata de un esfuerzo únicamente privado sino que también los Estados están comprometidos con ello.

Tal realidad nos lleva a pensar que este proceso de integración tendrá repercusiones en distintos ámbitos, incluido el laboral. Y en esta línea, las primeras cuestiones que habrá que considerar son el grado de rigidez de la legislación peruana; el de la productividad, el de la informalidad y el de los costos, que son cuestiones que caracterizan a nuestro sistema de relaciones laborales. Lo dicho puede parecer un tópico y hasta una referencia al “lugar común de todo empresario”. Efectivamente, puede que lo sea, pero por serlo no deja de ser verdad y sí que será un reto. Si los empresarios quieren apostar por la región y expandirse en ella, va a ser necesario que los es- cenarios en los que la expansión tenga lugar sean similares, lo que significa que habrá que tra- bajar en reducir la rigidez y la informalidad en los países que tengan altos índices de aquellas y en aumentar la productividad en los que esta sea muy baja.

Razonamientos como el anotado se han puesto sobre la mesa a propósito de cuestiones como los tratados de libre comercio y los acuerdos multilaterales, de manera que esto no es nada nuevo. Lo que parece sugerir el avance de la alianza es que ella pretende presentarse como un bloque para que los países que la integran, en su conjunto, atraigan inversiones y con ello se genere bie- nestar y crecimiento. Este enfoque es, en nuestra opinión, un poco más agresivo y posiblemen- te más pragmático que el anterior.

Lo que sí parece, más allá de las dificultades anotadas, es que la Alianza del Pacífico será una buena oportunidad para sacar lo mejor de cada uno de los países y no una excusa para desmejo- rar. La reciente Cumbre de Paracas ha apuntado hacia eso, a anotar de qué manera, por ejemplo, se puede mejorar en materias como innovación y en educación. Y eso es un indicador interesan- te porque la innovación y la educación potencian no solo la productividad, sino que fortalecen la posición negocial de los trabajadores.

En el caso peruano, habrá que trabajar seriamente en la reducción de una informalidad que se mantiene alrededor del 65 % y en la reducción de la rigidez normativa laboral que según el ranking del World Economic Forum nos ubica en el puesto 15 de 144 países. Pero de la misma manera habrá que hacerlo en materia de productividad. Felizmente, la misma Cumbre de Paracas permitió mostrar los importantes avances en materia de educación e innovación y es posible que, con ello, comencemos a iniciar el camino al verdadero aprovechamiento de una alianza que tiene mucho que ofrecer a países como el nuestro.

LUIS VINATEA RECOBA JORGE TOYAMA MIYAGUSUKU