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El mito se ha articulado  y mantenido  en la vida cultural  del hombre en múltiples aspectos de su quehacer social. Desde tiempos antiguos ha ofrecido las explicaciones a los fenómenos naturales que inquietan a la comunidad, así como un código de valores de conducta y convivencia social.

Para conocer sus características y funciones, se parte de la definición de Mircea Eliade:

“El mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los <<comienzos>>. Dicho de otro modo: el mito cuenta

cómo,  gracias  a  las  hazañas  de  los  Seres  Sobrenaturales,  una  realidad  ha  venido  a  la existencia…el   mito  se  considera  como  una  historia  sagrada   y,  por  tanto,   una  <<historia verdadera>>, puesto que se refiere siempre a realidades.”35

El mito es un relato y explica el génesis de las cosas, las cuales existen

gracias a la intervención de seres divinos y héroes. También se puede advertir que el  contenido  explicativo,  dentro  del  contexto  de  las  civilizaciones  antiguas,  se tomaba como parte real y fundamental del origen del grupo humano así como de su entorno geográfico.

Mircea Eliade en su libro Mito y realidad, a través de un estudio de distintas sociedades cuyos patrones de convivencia aún ubican al mito como regidor de su realidad, explica que los mitos dotan de aquellos modelos ejemplares mediante los cuales  la  comunidad  podrá  ejercer  su  vida  ritual,  así  como  otras  dinámicas sociales significativas como el matrimonio, los entierros y la guerra. Los mitos, que sobra  decir  se  consideraban  sagrados  para  las  sociedades  antiguas,  sólo encuentran  su  difusión  en  momentos  específicos  y sólo  bajo  la  tutela  de  los chamanes y guardianes de los secretos que son revelados a un grupo de iniciados en  ceremonias  específicas;  pues  sólo  después  de  haber  sido  iniciados  los individuos, éstos podrán aprehender el conocimiento que regirá y ayudará en sus vidas hasta el día de su muerte (y más allá desde luego). Es importante recalcar que esto ocurre así con los mitos que Mircea Eliade denomina “verdaderos”, pues los “falsos” son historias edificantes y públicas, las cuales más tarde sobreviven como cuentos del folklore local.

En las ceremonias rituales ocurre algo importante: al revivir el relato mítico, los  participantes  automáticamente  forman  parte  del  mito.  Así  que  cuando  se realiza la ceremonia del nacimiento del sol por ejemplo, en ese preciso momento el sol está renaciendo auténticamente para la mente de los practicantes del rito; entonces   los  mitos  no  solo  dotan  de  explicaciones,   sino   que  brindan  el conocimiento para la manipulación de los elementos a los que se refiere:

“En efecto, conocer el origen de un objeto, de un animal, de una planta, etc., equivale a adquirir  sobre  ellos  un  poder  mágico,  gracias  al  cual  se  logra  dominarlos,  multiplicarlos  o reproducirlos a voluntad” 36

Es por eso que el mito llega a tener un carácter esotérico (oculto) en dichas sociedades, pues tratándose de conocimiento mágico – religioso, es de vital importancia para el orden de las cosas que sólo la gente preparada acceda a ellos. Situación que se mantiene hoy en día con ciertas sectas y grupos religiosos celosos de sus enseñanzas místicas.

Mircea Eliade propone una estructura y función de los mitos de acuerdo a las sociedades arcaicas:

1.  Son la historia de las acciones de seres sobrenaturales

2.  Se consideran verdaderos y sagrados

3.  Siempre se refieren a un acto de creación

4.  Al conocerlos, se conoce el origen de las cosas y por efecto se adquiere el poder de manipularlas a voluntad mediante un acto ritual

5.  Se <<viven>>, es decir se está dominado por una potencia sagrada37

El libro de Julio Amador Bech, Las raíces mitológicas del imaginario político, permite adentrarse en las características de los mitos:

“El mito se vale de un lenguaje peculiar, basado en imágenes y figuras poéticas que son las únicas que permiten proponer una explicación de los misterios de la vida (…) Así, valiéndose de un lenguaje poético, los mitos proporcionan una riquísima variedad de imágenes y símbolos que sirven de herramientas interpretativas para la explicación de los misterios que entraña la vida.”38

Con esto se puede comenzar a vislumbrar las formas características del mito y porque éste se encuentra inserto de manera tan arraigada en la vida social de las civilizaciones humanas, pues al explicar cómo se generó el mundo y sus dinámicas, el ser humano toma de él todo el conocimiento que finalmente lo guiará por los caminos de la experiencia humana.

A partir de la obra del profesor Julio Amador se distinguirán las diferentes dimensiones de los mitos con el fin de continuar este esfuerzo de complementar las teorías que explican cómo los mitos cumplen un lugar destacado dentro de la sociedad, a pesar de que ciertos movimientos racionalistas lo desvalorizaron y marginaron conceptualmente al grado de considerarlo un mero relato falso y fantástico. El establecimiento de cuatro dimensiones del mito responde a una guía interpretativa para ordenar las dimensiones sociales en las que el mito es fundamental a decir del autor.

En primer lugar se tiene la dimensión cognoscitiva. El mito da respuestas a las preguntas fundamentales del ser, ayudado por las imágenes y los símbolos que le caracterizan para, así funcionar como una estructura explicativa que abarca a todas las cosas y sus distintas manifestaciones. El mito responde el porqué y para qué de la existencia de las cosas y los eventos.

En segundo lugar se encuentra la dimensión ontológica. Los mitos fundan el cosmos, la realidad, así que a través de la participación ritual, los seres humanos podemos acceder al proceso mítico de la creación del universo y en ese momento <<existimos>> no antes. En palabras del autor, el ritual de iniciación:

“Es un proceso con etapas que, dentro de las sociedades tradicionales  y sus sistemas míticos, implica el paso obligado por figuras arquetípicas que comprenden, como conjunto, ciclos mitológicos, en particular, el mito del héroe”

Así que a través de los ritos de iniciación, los individuos comprenden los secretos del cosmos y son capaces de participar en la vida del universo portando una identidad, lo mismo que una conciencia de existencia profunda