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Seiya tiene 13 años y está combatiendo contra Cassius por el derecho de portar la armadura de Pegaso. Aunque el contrincante es más grande, Seiya no desespera en la lucha. Cuando parece ser que no hay escapatoria, recuerda las enseñanzas de su maestra Marín, guerrera del signo del Águila. Con un rápido y audaz movimiento, Seiya logra escapar de su precaria situación frente a su oponente, para después encender su cosmo76 y así ejecutar el Pegasus ryu sen ken (Meteoro de Pegaso), con lo cual vence a su adversario. Ahora Seiya es el caballero de Pegaso, y tiene como principal deber proteger a la diosa Atena y su santuario. 77 La armadura se la entrega el Patriarca (el sumo sacerdote, representante de Atena en la Tierra), quien le recuerda que el uso de la armadura  debe ser en un sentido de justicia y nunca motivado por fines de carácter personal

 

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Seiya, feliz por haber pasado la prueba, abraza la caja que contiene la armadura de Pegaso

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Marín, guerrera del signo Águila y maestra de Seiya

Tuvieron que pasar 6 años de arduo entrenamiento en el santuario de Atena en Grecia, para que Seiya dejara de ser un niño huérfano y se convirtiera en un guerrero sagrado, en un caballero de Atena. Ahora que tiene la armadura debe regresar a Japón, pues tiene que saldar una cuenta pendiente con el señor Mitsumasa Kido. Seiya fue separado de su hermana mayor, su único familiar vivo, cuando fue reclutado por la fundación Kido para convertirse en caballero, si Seiya regresaba con éxito, entonces el señor Kido le diría el paradero de su hermana. Sin embargo, el magnate Mitsumasa Kido murió 5 años atrás dejando el control de la fundación a su nieta, la jovencita Saori Kido, quien le advierte a Seiya que ahora su deber con la institución es participar en el Torneo Galáctico, y si gana dicha competición, se harán los arreglos necesarios para localizar a su desaparecida hermana Seika.

 

El Torneo Galáctico es organizado por la fundación Galard79 y consiste en un enfrentamiento entre los diez jóvenes caballeros de bronce. Dicho torneo tiene lugar en Japón en el Coliseo, una réplica moderna del coliseo romano con tecnología de punta (pantallas gigantes de televisión, un domo gigantesco que simula el espacio sideral). En esta competencia, los protagonistas de la historia se reencuentran después de 6 años de entrenamiento en distintas partes del mundo. El campeón de dicho torneo tendrá el derecho de vestir la armadura de oro del signo de Sagitario.

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Los Caballeros de Bronce80

El primer combate de Seiya es frente al caballero del Oso, quien se entrenó en las montañas Rocosas de Canadá matando osos, por lo que su técnica más desarrollada es el estrangulamiento. Nuevamente Seiya tiene que afrontar a un rival de fuerza bruta. De igual manera que cuando ganó su armadura, Seiya tiene que hacer uso de las técnicas que aprendió en Grecia. Cuando todo parece perdido, Seiya golpea el punto débil de su rival (sus brazos) ganando así la pelea.

Entrenó con Marín de Águila. Obtiene su armadura tras vencer a Cassius en Grecia. Su armadura le es entregada por el Patriarca, sumo sacerdote de Atena en la Tierra. Sus técnicas de combate son Pegasus ryu sen ken (Meteoro de Pegaso) y Pegasus sui sen ken (Cometa de Pegaso). En el torneo vence al caballero del Oso y a Dragón. Tras vencer a este último en un combate equitativo, Seiya debe golpearle en la espalda para revivir su corazón, salvándole la vida de esta manera.

Durante las batallas del Torneo Galáctico, Seiya encontrará a los aliados que lo acompañarán durante toda su aventura. Estos caballeros son:

Su entrenamiento fue en Siberia bajo la instrucción del maestro Cristal81 , quien

le enseñó las técnicas del aire congelado. Su golpe especial es el Diamond Dust (Polvo de diamante). Obtuvo su armadura tras romper un témpano de hielo célebre por su edad y fortaleza. Al igual que los otros es huérfano, pero sí conoció a su madre quien era rusa y murió en un naufragio en Siberia. Siempre lleva consigo el crucifijo que le dio su madre antes de morir. Quiere ganar la armadura de oro para dedicársela a su difunta madre. En el Torneo Galáctico vence al caballero de Hydra.

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Hyoga de Cisne

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Shiryu de Dragón

Se entrenó en Rozan, China bajo la tutela del maestro Dohko de Libra, un viejo de más de 200 años con amplia sabiduría. Shiryu obtuvo su armadura tras invertir el curso de una legendaria cascada con su poder del dragón (Rozan Shoriu Ha). Es derrotado por Seiya, quien encontró su punto débil: bajar la guardia de su mano izquierda durante una centésima de segundo. Lo que comenzara como una fuerte rivalidad, al final terminará en una duradera amistad, pues después de dar un golpe letal al corazón de Dragón, Seiya le salva la vida a su oponente, pues si éste no recibía un golpe de la misma intensidad en la espalda, seguramente moriría.

Prometió ganar la armadura de oro para dedicarla a su maestro, quien para él fue como un padre.

Entrenó en la isla de Andrómeda cerca de Etiopía, bajo la enseñanza de Albiore de Cefeo, caballero de plata. A Shun nunca le agradó lastimar a la gente, pero le prometió a su hermano Ikki que regresaría convertido en caballero, por lo que vence a sus oponentes de la isla y realiza el sacrificio de Andrómeda para obtener la armadura de bronce. En el Torneo Galáctico vence a Jabú de Unicornio. Sin embargo la lucha es interrumpida cuando su hermano Ikki irrumpe para robarse la armadura de oro junto con una banda de caballeros negros (guerreros disidentes que no respetan las leyes del santuario). Su técnica de combate es Nebula Chain (Cadena Nebular

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Ikki de Ave Fénix

Hermano mayor de Shun. Eligió entrenar en la Isla de la Reina Muerte para proteger a su hermano, pero después de los horrores que vivió en dicho lugar, se convirtió en un ser despiadado lleno de venganza. Para obtener su armadura de bronce, tuvo que matar a su propio maestro.

Su técnica especial: Golpe Fantasma.

Más tarde se unirá al grupo, pero siempre mantendrá cierta distancia, pues se considera a sí mismo un “lobo solitario”.

 

El Torneo Galáctico termina abruptamente cuando Ikki de Ave Fénix y sus secuaces, los Caballeros Negros, roban la armadura de oro. Entonces los caballeros de bronce unen fuerzas para comenzar su primera misión juntos: recuperar la armadura de oro y vencer a Ikki.

Los Caballeros Negros son derrotados por los caballeros de bronce, no obstante sólo pueden recuperar el casco, mientras las demás piezas continúan en posesión de Ikki.

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Los Caballeros Negros

Para hacer frente a Ikki, Seiya y Shiryu necesitan restaurar sus armaduras, pues estas resultaron seriamente dañadas durante su combate en el torneo. Para tal efecto Shiryu parte al Hymalaya donde se dice que un individuo de nombre Mü es capaz de arreglar cualquier armadura. En los montes del Hymalaya, Shiryu llega a un lugar llamado Jamil, donde tiene que luchar con los espíritus de aquellos caballeros que no fueron capaces de sobrevivir y arreglar sus propias

armaduras. Tras vencer, Mü le advierte que para restaurar una armadura, un caballero debe estar dispuesto a sacrificar su vida con tal fin, puesto que una armadura sagrada requiere de sangre para poder vivir. 82 En realidad las armaduras son capaces de auto regenerarse en medida de su propia vitalidad, pero como las armaduras de Pegaso y Dragón murieron, es necesario que Shiryu dote con la mitad de su sangre a cada una de ellas. El caballero Dragón acepta el reto y queda inconsciente mientras Mü junto a su discípulo Kiki se preparan para

arreglar las armaduras.

De vuelta en Japón, Shiryu se une a sus amigos en la búsqueda de Ikki y la recuperación de las demás piezas de la armadura de oro. Los combates tienen lugar en las faldas del monte Fuji, donde tienen que enfrentar a otros caballeros negros mucho más fuertes que los anteriores. Tras vencerlos, Seiya y sus amigos acorralan a Ikki, pero Shun no permite que dañen a su hermano porque primero quiere saber porqué cambió tanto desde la última vez que lo vio, hace 6 años cuando todos partieron para convertirse en caballeros. Es así cuando descubren la tragedia que Ikki vivió en su lugar de entrenamiento; también es ese el momento en el que Ikki comienza a recuperar el buen corazón que le caracterizaba.

Cuando toda la situación parece arreglarse, se escucha una voz entre las montañas que advierte a Ikki de cumplir las órdenes del Santuario. Ikki les explica que las órdenes de recuperar la armadura de oro, provenían del Santuario, específicamente del Patriarca, a lo que Seiya se extraña, puesto que el Patriarca que conoció era todo bondad y sabiduría. En este momento los 5 caballeros de bronce (Pegaso, Andrómeda, Cisne, Dragón y ahora con ellos Ave Fénix) son atacados por Dócrates y sus subordinados. Para poder escapar, Ikki del Ave Fénix genera con su poder un derrumbe, pero él no es capaz de salir con vida, así que se despide de su hermano ordenándole que sea fuerte. Seiya y los demás prometen ante la tumba de Ikki que permanecerán unidos, alianza que jamás se

romperá a partir de ese momento. Como gesto de amistad, Hyoga, el caballero del

Cisne, coloca en la cruz el rosario que le diera su madre antes de morir.

Dócrates secuestra a Saori Kido con el fin de intercambiarla con el casco de oro, para tal efecto, los caballeros de bronce deben acudir al coliseo donde se efectuó el Torneo galáctico. Para vencer a Dócrates, los caballeros unen fuerzas: Hyoga aplica una técnica secreta que le enseñó su maestro Cristal, la cual consiste en congelar las piernas del enemigo para aniquilarlo a continuación, Seiya y Shun ejecutan sus técnicas mientras Hyoga inmoviliza al enemigo.

El Patriarca está molesto por la situación y ordena a su senescal el envío de nuevas fuerzas para recuperar el casco de oro. Yiste, caballero femenino junto a sus caballeros de los abismos (Serpiente, Tiburón y Medusa) son enviados. A través del secuestro de uno de los buques petroleros de la fundación Kido logran engañar a los caballeros de bronce para quitarles el casco de oro. Sin embargo, Yiste y sus secuaces son vencidos en su guarida ubicada en un castillo de una isla en forma de cráneo.

Ahora que las sospechas sobre el Santuario se incrementan, Seiya y sus amigos deciden investigar a fondo lo que ocurre. Saori junto con el casco son custodiados por Shun de Andrómeda en una casa de campo, mientras los demás parten para pedir consejo a sus respectivos maestros.

A Seiya no se le permite la entrada al Santuario bajo el pretexto de no dejar entrar a ningún extranjero. Shaina de Cobra, caballero femenino de plata, lo enfrenta, cosa que le satisface sobre manera ya que Cassius fue su alumno y Seiya la insultó al ganar la armadura de Pegaso. Marín se presenta ante ellos, pero fallando a las expectativas de Seiya, ella misma le golpea gritando que no se le permite la entrada en su calidad de extranjero. El caballero Pegaso está conmocionado, no entiende la actitud de la mujer que le había enseñado el uso del cosmo, así como las técnicas de su signo. Pero en un descuido de Shaina, Marín le advierte a su pupilo que el Patriarca ha muerto y que su lugar fue ocupado por

su hermano. El nuevo Patriarca es ambicioso y muy poderoso, por lo que ha ordenado al maestro Cristal la construcción de un monumento en Siberia para enaltecer el dominio del Santuario sobre el resto de las regiones del planeta. Seiya no puede creer que Cristal siga las órdenes del nuevo jefe del santuario, pero Marín le explica que se encuentra dominado por su poder maligno. Sabiendo esto, Seiya huye de la pelea para buscar a Hyoga y advertirle. Shaina, por su parte, no queda del todo convencida de la actuación de Marin.

Al llegar a Siberia, Hyoga encuentra destruida la villa que fuera su hogar durante su entrenamiento de caballero. Tirado en el suelo congelado, Hyoga distingue a Jacob, un niño de la aldea que le explica lo ocurrido. Al no creer la maldad del que fue su maestro, Hyoga corre a su choza, sólo para encarar a un caballero de Cristal con la mirada maligna, quien antes de entablar conversación alguna, le ataca inmediatamente. Dominado por el poder del Patriarca, a quien le llaman Arles, Cristal ha comenzado la construcción de una pirámide de hielo usando como esclavos a toda la gente de la aldea.

Aquí se presenta una de las pruebas más duras de Hyoga, pues tiene que pelear con su maestro para salvar a la gente del pueblo. Tras una fuerte lucha, Hyoga es capaz de darle el golpe final a Cristal cuando a éste le da un fuerte dolor de cabeza que lo inmoviliza. No obstante, el caballero derrotado se pone de pie y frente a la sorpresa de su pupilo, dirige su último ataque a la pirámide que queda destruida en el acto. En este momento, Hyoga entiende que Cristal ha recobrado el control sobre sí mismo, pero es demasiado tarde. Cristal muere en los brazos de Hyoga pidiéndole perdón por su debilidad frente al Patriarca. Seiya llega justo en el momento en el que Hyoga entierra en un bloque de hielo a su difunto maestro.

Mientras tanto en el escondite de Saori Kido y Shun de Andrómeda, se presenta el caballero del Fuego. Shun logra frenarlo durante un tiempo, pero cada vez pierde terreno durante la pelea. En el momento más difícil, cuando Shun caía aturdido por el poder de las flamas de su oponente, un ave fénix de fuego surca el cielo cayendo cerca del lastimado caballero de Andrómeda, a continuación se

dibuja una silueta de un caballero: Ikki el caballero de Fénix ha resurgido de sus cenizas. Para dicho guerrero no es difícil derrotar al enviado del santuario, sólo basta su “puño del fantasma del fénix” para dar un golpe letal a la psique de su contrincante, ya que esta técnica ataca directamente al cerebro y el centro de sus miedos, provocando así ilusiones que finalmente desquician a cualquier oponente.

Justo cuando Ikki ayuda a Shun a levantarse, Hyoga y Seiya llegan para observar la escena sin creerlo. En ese momento Ikki decide formar alianza con los demás caballeros de bronce a través de un significativo brindis.

Las noticias de las consecuentes derrotas de sus guerreros, hacen que Arles, el Patriarca, se decida por enviar a un asesino que garantice la erradicación de los caballeros de bronce, así como la recuperación del casco de oro. Misty de Lagarto es el primer caballero de plata en recibir indicaciones al respecto. El momento del ataque es de manera sorpresiva sobre Seiya, quien se encontraba caminando en la playa con Miho, una jovencita que es ayudante en el orfanato de la fundación Kido (donde Seiya y sus amigos crecieron). La situación no es nada alentadora, ya que Seiya no cuenta con su armadura por el momento, sin embargo Kiki (alumno de Mü, quien reparó las armaduras) se presenta dispuesto a ayudar a Seiya, pues con sus poderes telekinéticos le trae a su amigo la armadura de Pegaso.

Lo primero que Seiya advierte, es que la velocidad de ataque y respuesta del caballero de plata es al menos de match 283, por lo que pasa por una situación muy difícil. Malherido e impactado psicológicamente, el caballero Pegaso no es capaz de ver los movimientos de su oponente. Sólo a través de elevar su cosmo a niveles que hasta ahora no había conseguido, el protagonista de la historia logra comprender las técnicas de Misty y por consiguiente vencerlo.

Los problemas no terminan para Seiya, pues otros dos caballeros de plata aparecen acompañados por su maestra Marín de Águila, ellos son Moces de Orca y Asterión de Sabueso. Su alegría de ver a Marín se pierde tan pronto cuando ella

lo reta por haber desobedecido las leyes del santuario. A la vista de Moces y Asterión, Marin golpea a Seiya dejándolo fuera de combate. Finalmente Marín sólo estaba actuando para engañar a los caballeros de plata, ya que mientras parecía que mataba a Seiya en realidad él estaba inconsciente, así que cuando se dispuso a sepultarlo en la playa, en realidad él se encontraba vivo. Asterión se da cuenta de la treta y no perdona a Marin, quien cae malherida y es amarrada de cabeza en una estaca; la marea poco a poco cubre su rostro. De inmediato Seiya reacciona y vence a Moces de Orca, pero al enfrentar a Asterión se encuentra demasiado cansado para encarar la situación. Después de recibir una golpiza, Seiya cae inconsciente pero Marin fue desamarrada por Kiki y se presenta frente Asterión.

El poder de Asterión se caracteriza por leer la mente de sus contrincantes y así prever sus movimientos, pero la guerrera del signo Águila es capaz de poner su mente en blanco, así vence al caballero de plata.

Antes de marcharse, la maestra de Seiya escribe en la arena “Seiya, protege a Atena”. Al despertar, el caballero no comprende el significado de dichas palabras; cuando sus amigos llegan por fin a la playa, todos sienten una poderosa energía que viene del coliseo donde se efectuó el Torneo Galáctico. Al llegar se encuentran con Saori Kido y el casco. Las conjeturas comienzan a presentarse entre los guerreros de bronce cuando Tatsumi, el mayordomo de la familia Kido, aclara la situación al contarles la verdad acerca de la fundación, el señor Mitsumasa Kido y la señorita Saori Kido.

Hace 13 años el santuario recibió (como cada vez que las fuerzas del mal se presentan en la Tierra) la encarnación de la diosa Atena, protectora del planeta y sus habitantes. Sin embargo, el Patriarca intentó asesinarla con una daga; el crimen no fue consumado gracias al caballero de oro Aioros de Sagitario quien al pelear con el Patriarca se dio cuenta que en realidad este era un impostor. Entonces Aioros huyó con la bebé Atena y fue perseguido por los caballeros del santuario bajo cargos de alta traición e intento de homicidio. Aioros logró salir de los linderos del santuario en Grecia junto con su armadura y la diosa en sus brazos. En ese momento, el millonario señor Kido se encontró con ellos, Aioros le

entregó a la diosa junto con la armadura y le hizo jurar proteger a la pequeña, así como entrenar a jóvenes que se encargaran de luchar a su lado en contra del santuario que se encontraba corrupto debido al falso Patriarca. Fue así como la fundación Kido entrenó desde pequeños a varios huérfanos de su orfanato, los mandó a distintos lugares de entrenamiento para convertirse en caballeros de bronce sin que el santuario sospechara y organizó el Torneo Galáctico, para que el vencedor se convirtiera en el caballero de oro de Sagitario.

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El caballero Aioros de Sagitario salvó a Atena cuando era un bebé

Al oír esto, los caballeros de bronce quedan totalmente sorprendidos. Saori no puede creer que en realidad es adoptada, pero en ese momento una energía enorme se libera y detrás de la joven aparece una estatua gigantesca de Atena. En el acto, la conciencia divina de la joven despierta, ordenando a sus caballeros permanecer juntos en la lucha contra las fuerzas del mal. En este momento aparece un nuevo enemigo: Babel de Centauro, quien se ríe de las declaraciones de la joven Atena, alegando que la verdadera diosa se encuentra resguardada en el santuario y que el único capaz de hablarle es el Patriarca, por lo que los tacha de mentirosos y traidores. La pelea no dura mucho, pues los caballeros de bronce son ayudados por tres desconocidos: los caballeros de acero.

Todavía no se reponen de la lucha, cuando una bandada de cuervos secuestra a Saori a través de hilos atados en sus patas. Seiya y los demás los persiguen hasta una zona de montañas rocosas. El primero en llegar es Seiya. El enemigo que mandó a los cuervos es Jamián de Cuervo, caballero de plata quien está acompañado de Shaina de Cobra. Como es usual, la lucha no es nada fácil, pero Seiya está mucho más motivado por lo que acaba de escuchar. La única escapatoria es arrojarse al abismo junto con Saori; ella acepta “jugarse el todo por el todo” y juntos se lanzan.

Saori y Seiya sobreviven a la caída, pero el caballero de Pegaso se encuentra inconsciente y con un brazo roto. Saori agradece que la haya salvado con un beso en los labios, pero en ese momento Jamián llega y la ataca. La joven diosa no está dispuesta a perdonar a su atacante, por lo que con su cosmo hace que los cuervos ataquen a su domador para dejarlo fuera de combate. Ikki el Ave Fénix llega justo para dar el golpe final a Jamián.

Cuando Saori e Ikki (quien carga al malherido Seiya) se deciden a partir, se presentan ante ellos más caballeros de plata, cuyas órdenes no sólo son las de obtener el casco de oro, sino apresar a Saori Kido. Ellos son Capella de Auriga y Dante de Cerbero. Ikki el Ave Fénix no haya dificultad y derrota rápidamente a Capella con su “puño fantasma”. Cuando se dispone a enfrentar a Dante, Hyoga y Shun llegan, por lo que Ikki cree conveniente dejar que ellos se hagan cargo. Se despide de todos advirtiendo que no es que ya no pertenezca a su causa, solo que a él no le agrada estar en grupo.

Para Hyoga y Shun resulta difícil en un principio luchar contra Dante, pero después de que éste hiriera al primero, Shun enciende su cosmo y derrota al caballero de plata con sus cadenas de Andrómeda.

Saori Kido decide ir al Santuario en persona para encarar al Patriarca. Pero el avión en el que viajan ella y los caballeros de bronce (Seiya, Shun, Hyoga y Shiryu) es interceptado por un caballero de plata en una de las islas cercanas a Grecia. Se trata de Argol de Medusa, cuyo poder principal consiste en convertir a

sus oponentes en piedra, pues como parte de su armadura tiene el escudo de Perseo, aquel donde Medusa se vio a sí misma y se convirtió en piedra en la mitología griega. Seiya, Hyoga y Shun luchan infructuosamente, convirtiéndose en piedra, ahora todas las esperanzas residen en el Dragón Shiryu.

La pelea se extiende durante bastante tiempo, las posibilidades se reducen para el caballero de bronce, pues no puede arrojar todo su poder sin bajar la guardia que protege sus ojos del escudo de Medusa. Pero al ver la precaria situación de sus amigos, decide sacrificarse por ellos. Shiryu se auto inflige una herida en ambos ojos, por lo que queda ciego inmediatamente, con esto el caballero Dragón busca que el escudo de Medusa no lo dañe. Sin embargo, solo recibe una golpiza, pues no puede sincronizar sus movimientos, además de que no ve a su enemigo. Cuando pareciera que no había escapatoria esta vez para los caballeros de bronce, Shiryu enciende su cosmo al máximo pidiéndole a Atena un momento de claridad para saber dónde se encuentra su oponente. Shiryu logra ver una luz y la sombra del caballero Medusa que corre a toda velocidad hacia él. El caballero Dragón mata a Medusa con su “Rozan shoriu ha”. Al momento los demás caballeros regresan a la normalidad, pero quedan sumamente afligidos cuando se enteran del sacrificio de su camarada. Los caballeros son rescatados de la isla por los caballeros de acero.

Shiryu regresa a Cinco Picos en China puesto que los doctores de la fundación llegaron a la conclusión de que su vista no podría ser recuperada. A partir de este momento, el caballero del Dragón vive una fuerte depresión que lo hace retornar a su maestro y el lugar donde obtuvo el grado de caballero de bronce. Sunrei, una joven que creció con él durante su entrenamiento, le ayuda y le acompaña. Un buen día se presenta Okko, un muchacho que junto con Shiryu buscaba vestir la armadura de bronce. Dicho personaje buscó a Shiryu para desafiarlo en combate, pues años atrás Okko fue expulsado debido a sus ansias de combatir con otros jóvenes, así como por ser muy violento. Durante los viajes

que realizó después de su expulsión, el joven guerrero desarrolló la técnica del Tigre, por lo que regresó a China para medir fuerzas con su excompañero. Shiryu acepta el reto, pero antes deposita la armadura de Dragón ante Dohko, su viejo maestro, para pedirle que le regresara la armadura solo si salía victorioso de la prueba que él mismo se impuso para merecer ser caballero de Atena.

La lucha es larga y en algunos momentos no pinta bien para Shiryu, pero gracias a los gritos de Okko (que le impulsaba a luchar con la energía que antaño le caracterizaba) logra combatir a pesar de su discapacidad. Al final, antes de morir, Okko le pide que luche por un mundo justo; en ese momento el viejo maestro lo acepta de nuevo como discípulo, pues ya había comprendido el verdadero sentido de “ser fuerte”. En ese momento, el caballero del Dragón decide regresar con sus amigos.

Por su parte, Seiya se encuentra recuperándose de sus heridas en un hospital. Mientras duerme, un intruso entra a su habitación. Seiya despierta y se mueve tan rápido que evita un golpe fatal por parte de Shaina, quien exige venganza. Seiya dice no comprender porqué esta mujer se molesta tanto por perseguirlo y es así como sale a la luz la historia de Shaina y Seiya: años atrás durante su entrenamiento, Seiya perseguía un conejo para su cena, sin darse cuenta entró a los linderos del área de guerreras. Shaina vio al conejo y se quito la máscara que caracteriza a todas las mujeres guerreras de Atena. Seiya apareció repentinamente viendo así el rostro de aquella bella muchacha. El problema radica en que un caballero femenino debe esconder su rostro tras una máscara para poder combatir como cualquier otro guerrero de Atena, es un símbolo de abandono de su feminidad para entregarse al combate, sin embargo, las leyes del santuario dictan que aquella mujer guerrera cuyo rostro haya sido visto por un hombre, solo tiene dos alternativas al respecto, una es matar al hombre y la otra es amarlo. Todo este tiempo Shaina persiguió a Seiya para hacerlo pagar, y como creía que jamás la amaría, decidió matarlo.

La lucha entre la guerrera de plata y el caballero de bronce llega hasta un bosque cercano al hospital. En ese momento la pelea es interrumpida por una

extraordinaria fuente de poder. Shaina la percibe y le pide a Seiya que huya, desde luego que él no comprende porqué este cambio de actitud.

Harto de tantos fracasos, el Patriarca ordena que Aioria de Leo se haga cargo de los caballeros considerados traidores. La gran diferencia es que este caballero pertenece a la orden más alta del santuario: es un caballero de oro.

Seiya conoció a Aioria en el santuario, pero no sabía que era el caballero de Leo (de hecho no sabía que existían 12 caballeros de oro en realidad; como todos los demás, creía que la única armadura de oro era la de Sagitario). Aioria le pide rendirse, pues mientras los caballeros de bronce y plata pelean entre el match 1 –

5, los caballeros de oro se caracterizan por pelear a la velocidad de la luz, lo que los hace potencialmente invencibles. Seiya trata de explicarle acerca de Atena y la traición del Patriarca, pero el caballero Leo alega que su lealtad es para el santuario y la “verdadera” Atena, a la que por cierto nadie ha visto desde su encarnación hace 13 años. Al ver la terquedad del muchacho, Aioria le manda un pequeño poder sólo con un dedo, pero Shaina se interpone para salvar a Seiya. Mientras la guerrera yace en los brazos del caballero Pegaso, le confía que en realidad ella le profesaba un amor que sabía de antemano era imposible. El joven caballero se levanta muy enojado, pero nada de lo que haga siquiera le hace un rasguño a Aioria. En este momento los últimos caballeros de plata enviados por el Patriarca se presentan. Sirius de Can Menor, Dio de Mosca y Argeti de Heracles, le piden al caballero dorado ser ellos los que terminen con Seiya. La lucha es realmente desigual, pero al último momento la armadura de Sagitario se presenta para proteger el malherido cuerpo de Seiya. Los caballeros de plata quedan fuera de combate y Aioria no puede entender cómo es que la armadura de su hermano Aioros protegió el cuerpo del joven guerrero.

Saori aparece ante ellos y de inmediato Seiya se inclina ante su diosa. Aioria no puede creer lo que ve, así que le dice a la joven que si en realidad ella es Atena, entonces ningún golpe que le dé realmente le haría daño, Atena acepta la prueba, pero justo cuando el caballero de oro se prepara para atacar a la diosa, una imagen translúcida de su hermano Aioros vistiendo la armadura de Sagitario aparece junto a ella y le pide que abra los ojos, que en realidad el traidor es el

Patriarca que intentó asesinar a la diosa hace 13 años. Aioria comprende y venera a la diosa pidiendo perdón por sus acciones. Después de presentar sus respetos a Saori – Atena, recoge a Shaina y parte al santuario para encarar al Patriarca.

Aioria encarga a Shaina con su discípulo Cassius y se dirige a ver al Patriarca. El caballero de Leo está dispuesto a desenmascarar al hombre detrás de aquel atuendo de Patriarca, pero cuando está apunto de atacarlo, el caballero Shaka de Virgo se interpone en su camino. Los dos caballeros dorados ahora están enfrascados en lo que se conoce como batalla de los “mil días” puesto que cuando dos caballeros de oro de poderes similares se enfrentan, sus técnicas sufren una especie de equilibrio que dura mil días aproximadamente. El Patriarca aprovecha esta situación y decide usar el mismo poder de control mental que empleó con Cristal, el maestro de Hyoga. De esta manera Aioria olvida la verdad y se pone de nuevo a las órdenes del Patriarca.

Los caballeros de bronce saben que deben enfrentar al Patriarca en el santuario. Ahora saben que hay 12 caballeros de oro y que tal vez no sea nada fácil derrotarlos como con los desaparecidos caballeros de plata. Los signos de los caballeros dorados corresponden a los 12 signos zodiacales y también conocen a cuatro de ellos: Aioros de Sagitario que murió protegiendo a la infanta Atena, Aioria de Leo su hermano, Dohko de Libra, maestro de Shiryu y Mü de Aries, el hombre del Himalaya que reparó las armaduras.

Cuando todo está dispuesto para el viaje a Grecia, una última calamidad llega a oídos de Shun de Andrómeda. Su amiga y compañera de entrenamiento, June de Camaleón, le advierte del poder de los caballeros de oro, pues se dice que un solo caballero de esta orden, asesinó a Albiore de Cefeo, caballero de plata y maestro de Shun, así como a todos los habitantes de la Isla de Andrómeda.